Una convulsión no se detiene sujetando al paciente y una presión arterial muy elevada no se convierte automáticamente en una emergencia hipertensiva.
En ambos escenarios, reconocer los datos que cambian la gravedad evita intervenciones innecesarias y permite activar ayuda cuando realmente existe riesgo inmediato.
🔎 Dos pacientes, dos cifras llamativas
Paciente A inicia movimientos tónicos y clónicos generalizados que continúan después de cinco minutos. Paciente B registra una presión arterial de 186/122 mmHg, pero está alerta y niega dolor torácico, disnea, déficit neurológico o cambios visuales. ¿Cuál interpretación es más adecuada?
Objetivo didáctico
🎯 Al finalizar esta lección
Identificarás y diferenciarás una crisis convulsiva o epiléptica de una crisis hipertensiva en la consulta estomatológica y aplicarás las medidas iniciales de protección, valoración, tratamiento de emergencia indicado y activación del sistema de atención médica según los datos de gravedad.
Introducción
Una crisis epiléptica es un episodio transitorio producido por actividad neuronal anormal. Puede tener manifestaciones motoras, sensoriales, autonómicas, conductuales o de conciencia. Por ello, crisis epiléptica y convulsión no son términos completamente equivalentes.
La convulsión describe principalmente contracciones musculares involuntarias visibles. Una crisis tónico-clónica generalizada es convulsiva, pero existen crisis epilépticas sin movimientos generalizados.
La epilepsia, por su parte, implica una predisposición persistente a presentar crisis epilépticas. Una crisis provocada por hipoglucemia, intoxicación u otra alteración aguda no permite afirmar automáticamente que el paciente tenga epilepsia.
La crisis hipertensiva pertenece a un mecanismo completamente diferente. La presión arterial puede alcanzar cifras muy altas, pero la distinción crítica es si existe o no evidencia de daño agudo de órganos diana.
Desarrollo del tema
Crisis convulsiva y crisis epiléptica: reconocer el evento antes de etiquetarlo
La clasificación ILAE 2025 organiza las crisis epilépticas en focales, generalizadas, de origen desconocido y no clasificadas. Para la consulta estomatológica no es necesario realizar una clasificación neurológica exhaustiva durante la emergencia; sí es necesario observar cuidadosamente qué ocurrió.
Una crisis focal puede producir alteraciones de conciencia, automatismos o manifestaciones motoras limitadas a una región. Una crisis generalizada tónico-clónica suele comenzar con rigidez y continuar con movimientos clónicos bilaterales, seguida de un periodo posictal caracterizado por somnolencia, confusión o fatiga.
Los antecedentes ayudan: diagnóstico previo de epilepsia, tipo habitual de crisis, tratamiento antiseizure, adherencia farmacológica, frecuencia de episodios y existencia de un plan individual de emergencia.
También deben buscarse causas potencialmente reversibles o desencadenantes. NICE identifica entre las causas relevantes de estado epiléptico la hipoglucemia, eclampsia, abstinencia de alcohol y falta de adherencia al tratamiento antiseizure.
🧩 Describe antes de diagnosticar
Aplicación clínica: durante el episodio registra duración, manifestaciones observadas, nivel de conciencia, recuperación y antecedentes disponibles. Es más útil describir objetivamente el evento que asignar apresuradamente un diagnóstico neurológico.
Durante una convulsión: proteger, cronometrar y no introducir objetos en la boca
La primera finalidad durante una crisis convulsiva es evitar lesiones. Debe detenerse el procedimiento, retirar instrumentos y objetos cercanos que puedan causar daño y proteger al paciente de caídas o golpes.
No se debe sujetar con fuerza al paciente para detener los movimientos. La restricción no termina la crisis y puede causar lesiones al paciente o al personal.
Tampoco debe intentarse abrir la boca ni introducir dedos, gasas, abrebocas u otros objetos entre los dientes. Una persona no “se traga la lengua”, y colocar objetos dentro de la boca puede provocar daño dental, mordeduras o aspiración.
Es fundamental cronometrar la crisis. El tiempo determina cuándo un episodio que podría autolimitarse debe considerarse una emergencia que necesita intervención específica.
Figura 1. Prioridades durante una crisis convulsiva.
🚫 Detecta el error
Aplicación clínica: durante la fase motora no intentes realizar procedimientos intraorales. La seguridad del paciente, la duración y la vigilancia de la respiración tienen prioridad.
Crisis prolongada: cinco minutos cambian la respuesta
Una crisis convulsiva generalizada que continúa durante cinco minutos o más debe tratarse como estado epiléptico convulsivo y como una emergencia médica. No debe esperarse indefinidamente a que se detenga de forma espontánea.
Las guías AHA/Red Cross 2024 recomiendan activar servicios médicos de emergencia ante una primera crisis, una crisis que dura más de cinco minutos, crisis repetidas sin recuperación de la conciencia entre ellas, dificultad respiratoria, lesión traumática o falta de retorno al estado basal después del episodio.
NICE recomienda que, cuando existe un plan individual de emergencia disponible, se utilice el medicamento especificado en ese plan. Para estado epiléptico convulsivo, las benzodiazepinas constituyen tratamiento farmacológico de primera línea.
En el entorno comunitario, NICE contempla midazolam bucal o diazepam rectal; en instalaciones con acceso intravenoso y capacidad de reanimación puede utilizarse lorazepam intravenoso. En una clínica estomatológica estas intervenciones dependen de legislación, competencia profesional, capacitación, protocolo y disponibilidad de monitorización y equipo de reanimación.
⚠ Cinco minutos no significa esperar cinco minutos para empezar a ayudar
Desde el inicio se protege al paciente, se cronometra, se vigilan vía aérea y respiración y se prepara el escalamiento. El umbral de cinco minutos identifica una crisis convulsiva que requiere tratamiento de emergencia específico.
⏱ Decide cuándo escalar
Después de finalizar los movimientos, deben reevaluarse vía aérea, respiración y circulación. Si el paciente respira normalmente pero permanece somnoliento, puede colocarse de lado cuando no exista contraindicación y mantenerse vigilancia hasta recuperar el estado basal o hasta la llegada de atención médica.
Crisis hipertensiva: una cifra elevada no sustituye la búsqueda de daño agudo
La hipertensión puede elevarse transitoriamente por dolor, ansiedad o estrés durante la atención dental. Por ello, ante una cifra inesperadamente alta debe verificarse la técnica, permitir reposo cuando la condición clínica lo permita y repetir la medición.
La guía AHA/ACC 2025 define hipertensión severa en una persona no embarazada como presión superior a 180/120 mmHg sin evidencia de daño agudo de órgano diana. Este escenario requiere valoración médica oportuna, pero no equivale automáticamente a una emergencia hipertensiva.
La emergencia hipertensiva implica una elevación grave de la presión acompañada de signos o síntomas que sugieren daño agudo de órganos, como dolor torácico, disnea, déficit neurológico, dificultad para hablar, alteración visual, pérdida de conciencia o cuadros compatibles con edema pulmonar, síndrome coronario, disección aórtica o evento cerebrovascular.
La diferencia es crítica porque una emergencia hipertensiva suele requerir tratamiento hospitalario monitorizado con antihipertensivos intravenosos. No es apropiado intentar reducir agresivamente la presión en el consultorio dental administrando dosis adicionales improvisadas de medicamentos orales.
| Escenario | Hallazgo | Respuesta conceptual |
|---|---|---|
| Lectura inesperadamente alta | Sin datos de deterioro inmediato. | Detener, reposar si procede, verificar técnica y repetir. |
| Hipertensión severa | Mayor de 180/120 mmHg sin evidencia de daño agudo. | Valoración médica oportuna; no reducción brusca improvisada. |
| Emergencia hipertensiva | Elevación grave con datos de daño agudo de órgano diana. | Activar servicios de emergencia y traslado para tratamiento monitorizado. |
🩺 ¿Cifra o emergencia?
Aplicación clínica: no persigas la cifra administrando medicamentos para “normalizarla” rápidamente. Busca primero qué está ocurriendo en el paciente y si existe evidencia de lesión aguda que convierta la situación en una emergencia.
Tratamiento farmacológico: identificar cuándo pertenece al consultorio y cuándo al hospital
En una crisis convulsiva breve y autolimitada, la prioridad inicial es protección, vigilancia y recuperación. No todo episodio requiere la administración inmediata de un fármaco.
Cuando la crisis alcanza criterios de estado epiléptico convulsivo, una benzodiazepina es el tratamiento farmacológico inicial recomendado. Si el paciente dispone de un plan individual con medicamento de rescate y el equipo está autorizado y capacitado para administrarlo o asistir en su administración, debe seguirse ese plan.
La administración de benzodiazepinas también exige preparación para vigilar y apoyar la respiración, porque estos medicamentos pueden contribuir a sedación y depresión respiratoria. La activación de emergencias no debe retrasarse cuando la crisis es prolongada o no responde al tratamiento inicial.
En la emergencia hipertensiva, el tratamiento farmacológico definitivo corresponde a un entorno monitorizado y generalmente utiliza medicamentos intravenosos seleccionados según el órgano afectado y la situación clínica. El objetivo en el consultorio es reconocer, detener la atención dental, activar emergencias, monitorizar y transferir.
⚠ Evita dos extremos
No administres un antihipertensivo improvisado únicamente para reducir una cifra y no retrases la activación de emergencias en una crisis convulsiva prolongada mientras buscas un medicamento. Diagnóstico, seguridad y escalamiento siguen siendo prioritarios.
🧠 Selecciona la respuesta
🔭 Para seguir aprendiendo
- ¿Por qué “convulsión” y “epilepsia” no significan lo mismo?
- ¿Qué cambia en la respuesta cuando una crisis tónico-clónica alcanza cinco minutos?
- ¿Por qué una presión mayor de 180/120 mmHg no demuestra por sí sola daño agudo de órgano diana?
- ¿Qué datos neurológicos convertirían una lectura hipertensiva en una situación de emergencia?
Conclusión
Una crisis convulsiva exige protección, cronometraje y vigilancia. El paciente no debe ser inmovilizado y no deben introducirse objetos en su boca.
Cuando la crisis convulsiva alcanza cinco minutos, se considera una emergencia que requiere tratamiento específico y activación de atención médica. Las benzodiazepinas son tratamiento farmacológico de primera línea para el estado epiléptico convulsivo dentro del protocolo y ámbito profesional correspondientes.
En cambio, la crisis hipertensiva exige distinguir entre una cifra gravemente elevada sin daño agudo evidente y una verdadera emergencia hipertensiva con compromiso neurológico, cardiovascular, respiratorio u otro órgano diana.
El principio integrador de esta sesión es: no trates únicamente el movimiento ni la cifra; identifica el patrón, busca los datos de gravedad y decide cuándo la atención debe escalar.
En la siguiente sesión iniciaremos el bloque de shock, donde la prioridad será reconocer alteraciones de perfusión y diferenciar sus mecanismos.
Actividad de aprendizaje autónoma
📄 Caso clínico semanal · Tres pacientes, tres decisiones
Caso construido con fines didácticos.
Durante una jornada clínica ocurren tres situaciones. Paciente A, de 24 años y con antecedente conocido de epilepsia, inicia una crisis tónico-clónica; su plan individual de emergencia está disponible y la actividad convulsiva continúa al cumplir cinco minutos. Paciente B, de 58 años, presenta una presión arterial inicial de 184/122 mmHg después de llegar muy ansioso; una nueva medición correcta permanece en rango similar, pero se encuentra alerta y niega dolor torácico, disnea, debilidad, dificultad para hablar o alteraciones visuales. Paciente C, de 66 años, registra 192/126 mmHg y repentinamente desarrolla dificultad para hablar y debilidad del brazo derecho.
Propósito: diferenciar tres estados agudos y seleccionar una respuesta proporcional a su gravedad.
Instrucciones:
- Clasifica el problema principal de cada paciente.
- Para el paciente A, describe las medidas que deben realizarse durante la fase convulsiva y tres acciones que están contraindicadas.
- Explica qué importancia tiene que la crisis del paciente A alcance cinco minutos.
- Explica el papel del plan individual y del medicamento de rescate sin inventar dosis.
- Para el paciente B, explica por qué la cifra requiere atención pero no demuestra por sí sola una emergencia hipertensiva.
- Para el paciente C, identifica qué dato modifica inmediatamente la clasificación y la prioridad.
- Construye una secuencia final de actuación para A, B y C, señalando en cuáles activarías servicios médicos de emergencia.
🛠 Construye el triage de crisis
✔ Evidencia de logro
Tu análisis debe reconocer estado epiléptico convulsivo en A, hipertensión severa sin datos descritos de daño agudo en B y sospecha de emergencia hipertensiva con compromiso neurológico en C; además debe seleccionar una respuesta proporcional para cada escenario.
¿Qué dato tiene más valor para decidir una emergencia: el número que ves en un monitor o el cambio que observas en la función del paciente?
Referencias bibliográficas
- American College of Cardiology & American Heart Association. (2025). Guideline for the prevention, detection, evaluation, and management of high blood pressure in adults. Circulation.
- American Heart Association & American Red Cross. (2024). 2024 American Heart Association and American Red Cross guidelines for first aid. Circulation.
- Beniczky, S., Trinka, E., Wirrell, E. C., et al. (2025). Updated classification of epileptic seizures: Position paper of the International League Against Epilepsy. Epilepsia.
- Bress, A. P., Anderson, T. S., Flack, J. M., et al. (2024). The management of elevated blood pressure in the acute care setting: A scientific statement from the American Heart Association. Hypertension, 81, e94–e106.
- National Institute for Health and Care Excellence. (2025). Epilepsies in children, young people and adults: NG217.