Deuda externa

Introducción

Deuda, en derecho, obligación que se puede hacer cumplir mediante una acción legal para el pago de dinero. En la ley moderna, el término deuda no tiene un significado fijo y puede considerarse en esencia como lo que una persona le debe legalmente a otra. Sin embargo, en el derecho consuetudinario, una acción por deuda era un proceso que se emprendía con el expreso objetivo de recuperar una determinada cantidad de dinero.

Si la cuantía adeudada no podía determinarse con precisión sin un juicio, el acreedor tenía que emprender otro tipo de acciones legales.

La deuda externa es la suma de las deudas que tiene un país con entidades extranjeras. Se componen de deuda pública (la contraída por el Estado) y deuda privada (la contraída por particulares).

La deuda externa con respecto a otros países se da con frecuencia a través de organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Cuando un país deudor tiene problemas para pagar su deuda sufre repercusiones en su desarrollo económico e incluso en su autonomía.

El principal argumento para que un país contraiga una deuda es que teóricamente permite conservar los recursos propios y recibir recursos ajenos para explotar, procesar o producir nuevos bienes y servicios.

Sin embargo, esto se vuelve un problema cuando dicho dinero no se utiliza en aquello para lo que fue solicitado, cuando se usa de manera ineficiente o cuando las condiciones de devolución se endurecen (principalmente a causa de anteriores incumplimientos del deudor).

Motivos para un endeudamiento

Algunos motivos típicos para el grave endeudamiento de un país son:

Catástrofes naturales, epidemias y similares, que obligan a pedir préstamos para paliar sus efectos.
Inversiones en nuevos cultivos, industrias, etc. que pueden fracasar por no haber tomado en cuenta el riesgo de cambios en los mercados u otras razones.
Mala administración de los fondos, los cuales producen un déficit sostenido que supone cada vez más recursos externos para compensarlo.
La negligencia (intencional o no) respecto a los efectos que las deudas excesivas pueden tener, o bien la ausencia de prerrequisitos antes de concederla. Así autores como Marc Reffinot apuntan que un fenómeno parecido ya sucedió en la década de 1930 tras el Crack del 29 y, pese a contar con esa experiencia, se permitió volver a endeudarse a las naciones.
En el Forum 2004 de Barcelona se propuso la llamada Deuda Indigna, como aquella que se contrajo y se permitió contraer pese a saber que ocasionaría serios problemas a la economía y al desarrollo del país que la solicitaba. La llamada Deuda Indigna tiene además como requisito que el organismo o país prestamista le resultara imposible no saber los efectos que dicho crédito ocasionaría al receptor.

Consecuencias

Algunas consecuencias del gran endeudamiento de un país pueden ser:

Imposibilidad de obtener nuevos créditos en caso de necesidad.
Imposición de duras condiciones por parte de los acreedores, incluyendo políticas económicas restrictivas, generalmente muy duras con la población, que impiden competir en igualdad de condiciones con otros países.
Crecimiento desbocado de la inflación, que hace aún más difícil pagar la deuda.
la magnitud de la deuda es tal que el país no es capaz de pagar ni los intereses, con lo que la deuda va creciendo con el tiempo, en vez de disminuir. Así, el desarrollo económico del país puede ser imposibilitado por la deuda, entrando en una espiral sin fin de empobrecimiento.
Malos manejos en las políticas internas del país que conlleva a crisis económicas y corrupción política.

Los procesos por impago de deudas en los modernos sistemas estatutarios pueden dividirse, para facilitar el análisis, en varias categorías, dependiendo de la naturaleza de la deuda.
Si la deuda se debe a una transacción comercial o de negocios ordinaria, el remedio al alcance del acreedor para actuar contra el deudor por no haber pagado consiste en entablar una acción por incumplimiento de contrato; para ciertos tipos de incumplimientos de contrato habituales, como es el no pagar un pagaré o no pagar bienes comprados a plazo, se suelen establecer procesos muy simplificados.

Cuando la deuda está garantizada mediante una hipoteca sobre las propiedades del deudor, el medio que tiene el acreedor cuando el deudor no paga los intereses o el principal (el dinero que de hecho le ha prestado) es el derecho a redimir la obligación de la hipoteca.

Si la deuda, independientemente de por qué apareció, se debe a una sentencia legal, el acreedor puede pedir al alguacil que le ayude a cobrar la cantidad debida a partir de las propiedades del deudor mediante el embargo (Derecho internacional) o el embargo (Derecho privado).

El encarcelamiento de los deudores, que antaño era habitual, se considera ahora como un castigo demasiado drástico, salvo que haya habido fraude, mala fe, encubrimiento de propiedades cuando el acreedor ha interpuesto un pleito o un impago voluntario de salarios.

Movimiento por la abolición de la deuda

A partir de los años noventa creció a escala internacional un importante movimiento a favor de la abolición de la deuda externa, ligado al ascenso del movimiento antiglobalización. Uno de sus momentos álgidos fue durante la cumbre del G8 de Birmingham en 1998.

Desde entonces el movimiento por la abolición de la deuda ha estado presente en las actividades del movimiento antiglobalización y en el Foro Social Mundial.

En 2008, diez años después de la cumbre de Birmingham, a modo de balance de la trayectoria del movimiento, la autora y activista antiglobalización Esther Vivas señaló que: “las protestas contra la deuda consiguieron algunos avances, especialmente, en el terreno de lo simbólico y en la percepción que la sociedad tenía de esta problemática.

En los países acreedores, se difundieron las causas y las consecuencias de su pago y los vínculos con la pobreza. Mientras que en los países deudores, se puso énfasis en la responsabilidad de las instituciones internacionales en la generación y el mantenimiento de esta deuda.

Sin embargo, en el terreno institucional, más allá de situar la cuestión de la deuda en la agenda política, los cambios conseguidos fueron muy pocos.