Romanticismo hispanoamericano

Introducción

Romanticismo hispanoamericano, características específicas que tuvo el romanticismo en Hispanoamérica. Anunciado o presentido por José María Heredia, Jose Joaquín Olmedo y Andrés Bello, el romanticismo llega realmente con el argentino Esteban Echeverría, quien había estado en contacto con ese movimiento durante sus años en Francia y fue miembro destacado de una notable generación argentina “los proscritos”, que fundaron las bases del país y lucharon contra el dictador Rosas.

Características

Aca se destacan nuevos personajes y nacen‚ diferentes tipos de narraciones:

Géneros Literarios: Predomina la prosa (narrativa). Nace el cuento, la crónica de viaje, el cuadro de costumbre, la biografía literaria, ensayos y memorias, pero sobre todo se produce una cantidad extraordinaria de novelas (históricas, sentimentales, costumbristas y en los últimos años la novela social).
Poesía: Se consolida la poesía popular y se le da mas importancia al literato. Se da la Poesía Gauchesca con José Hernández
Descripción de Problemas: Trata de describir los problemas americanos y los redacta en sus obras.
Acumulación de Sentimientos: Sobresale melancolía inspirada por pesimismo por las desepciones amorosas.
Identificación por la Nació: Afirmar la identidad nacional y la independencia cultural.

Literatura comprometida con la exaltación del mundo americano y con la solución de sus problemas; más constaba de muchísimos autores y obras. Repudio a lo español, admiración por lo francés y anglosajón, y exaltación del mundo indígena.

Poesía

El poema La cautiva y el relato El matadero, de Echeverría, son considerados las primeras expresiones románticas importantes en el continente.

Las notas esenciales del movimiento originario “la libertad, el gusto por el pasado, lo legendario y lo exótico, la exaltación del yo y la sentimentalidad” se registran también en su versión hispanoamericana, pero ésta acentúa las notas del patriotismo, la tendencia historicista y las actitudes humanitaristas del romanticismo social.

La poesía, el teatro, la novela, el ensayo, el artículo de costumbres y la leyenda son las formas literarias más abundantes del romanticismo y bien puede decirse que el movimiento es responsable del auge que goza la novela y de su afianzamiento como género tras los primeros intentos de Olavide y Fernández de Lizardi en la época anterior.

La novela más representativa “aunque algo tardía” del periodo es, sin duda, María (1897) de Jorge Isaacs.

La cronología del romanticismo

La cronología del romanticismo prueba que su presencia fue larga y que alcanzó para cubrir dos o más generaciones; incluso, cuando aparecen tendencias de signo opuesto (el realismo y el naturalismo) en el campo de la prosa, el espíritu romántico se resiste a desaparecer y se metamorfosea bajo distintas apariencias que le insuflan nueva vida e incluso le permiten alcanzar su verdadera grandeza.

Ejemplos de eso son las tradiciones de Ricardo Palma y la poesía gauchesca, que no son formas ortodoxas del romanticismo pero sí reflejos o síntesis americanas de su espíritu.

El romanticismo estimuló además la identidad o conciencia colectiva de cada comunidad hispanoamericana y dio origen al concepto de literatura nacional que, unida a teorías de raíz positivista, orientaron los estudios literarios hasta entrado el siglo XX. En una palabra, el romanticismo es el fenómeno capital de la literatura continental en el siglo XIX.

Para justificar esa afirmación, bastaría agregar al ejemplo de María obras de máxima importancia como el Facundo de Sarmiento, la poesía de Gertrudis Gómez de Avellaneda, la novela antiesclavista Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde y los ensayos políticos de Juan Montalvo, entre otros.

Romanticismo español

El romanticismo llega a España con retraso con respecto al resto de los países europeos, y no es particularmente fecundo. Su desarrollo está condicionado por la situación política marcada por el absolutismo de Fernando VII.

El erudito José Joaquín de Mora, exiliado en Francia, envió a los Bochl de Faber (véase Fernán Caballero), entonces en Cádiz los primeros romances protorrománticos, y más tarde, durante su exilio en Londres (1823), junto con Alcalá Galiano y Blanco White, fue uno de los impulsores del romanticismo español.

Tras la muerte del monarca y el regreso de los exiliados se señala el año de 1834 como fecha del triunfo del romanticismo en España. Se estrenan entonces La conjuración de Venecia, de Martínez de la Rosa, Macías de Larra y se publican las Poesías de Salas y Quiroga.

Algunos críticos señalan el fin del auge romántico en las letras españolas hacia 1844, año del estreno del Don Juan Tenorio de Zorrilla. El principal exponente del romanticismo en España, que supo sintetizar en su vida y su obra el espíritu romántico, fue José de Espronceda, considerado por algunos el primer gran poeta español moderno.

Entre sus principales obras cabe mencionar Poesías (1840), donde reúne las composiciones realizadas hasta ese momento, y El diablo mundo (1840).